Digno de James Bond: el Rolls-Royce Spectre

El Rolls-Royce Spectre es el primer coche eléctrico de la marca británica y su coche "más perfecto".



La automotriz británica Rolls-Royce presentó Spectre, su primer vehículo totalmente eléctrico. Este lanzamiento forma parte del plan de la firma de abandonar por completo los motores de combustión de su portfolio para 2030. El Spectre es un coche de dos puertas, con carrocería tipo fastback y grandes dimensiones.


El diseño está inspirado en la alta costura, el diseño náutico y el arte contemporáneo. Los diseñadores tomaron como referencia el diseño de los yates modernos por la claridad y la precisión de las líneas y el uso de los reflejos. Cuenta con parrilla cromada, chasis de aluminio y una potencia de 584 caballos de fuerza. Además, posee una autonomía de 520 kilómetros y una aceleración de 0 a 100 km/h de 4,4 segundos. Con respecto a su motor, Torsten Müller-Ötvös, CEO de Rolls-Royce Motor Cars. apuntó: "Los autos deportivos necesitan sonido, mientras que para nosotros ser silenciosos es parte de la marca".



"Nuestros productos no son vistos como un medio de transporte, ellos necesitan complacer", aseguró Müller-Ötvös. A su vez, detalló, el perfil de los usuarios de la marca es distinto al del resto de las escuderías de BMW, su casa matriz. Según el ejecutivo, la marca atrae conductores jóvenes y adinerados que cuentan, en promedio, con siete vehículos.


Las posibilidades de personalización son tan amplias como sea el presupuesto del cliente. Materiales, colores, bordados, decoraciones... por supuesto, con alto grado de artesanía. Además, bajo la arquitectura digital SPIRIT se engloban todos los sistemas y funciones conectadas del vehículo, e incluso permitirá estar en contacto directo con especialistas de la marca.


El Rolls-Royce Spectre está construido sobre la Plataforma 3.0 de la marca. Utiliza nuevas secciones de aluminio extruido y, junto a la integración de la batería en la estructura del vehículo, hacen que sea un 30% más rígido que el Rolls-Royce Phantom VIII. La batería, que pesa casi 700 kg, tiene otra ventaja secundaria adicional en este caso, ya que actúa como amortiguador del sonido de la carretera.